Verde, cacao, maíz, limón y aguacate son los productos que Tarquino Suárez cosecha en su parcela, en el recinto La Cancagua. Los comercializa a bajo costo y al pie de la vía El Limón-El Dique, en el cantón El Empalme. Pero si quiere ganar un poco más, se moviliza y en pocos minutos llega hasta el centro de la cabecera cantonal.
Esa facilidad para transportar sus productos la tienen los agricultores de al menos diez recintos de esa zona desde hace un año y medio, luego de que la Prefectura del Guayas ejecutara la rehabilitación de los 17 kilómetros de esa arteria vial.
“Ya no comemos polvo, podemos salir a vender, a pasear o hacer compras. Antes salíamos una vez a la semana, ahora cuando queramos”, dice Tarquino al referirse a esta calle asfaltada, que incluye dos puentes, y que llegó 20 años después de recorrer a “lomo de mula” por la deteriorada carretera.
La obra la ejecutó la empresa Mercadona, la mayor contratista de la Prefectura, pues ha recibido, junto a otras relacionadas, 44 contratos por $ 51 millones en la gestión de Jimmy Jairala. En este grupo de compañías algunos accionistas o sus familiares han laborado en el Consejo Provincial.
En los cantones Daule y Simón Bolívar también hay guayasenses que agradecen obras hechas en 2014 y 2015, como la rehabilitación de la vía de acceso a Los Lojas, con una longitud de 12 kilómetros, y la construcción del puente en el río Amarillo. La primera obra se hizo por $ 3 millones y la segunda por $ 749 mil. Ambas contratadas con Hugo René Luna, constructor que junto a varias compañías vinculadas ha recibido 25 contratos por unos $ 10 millones. Para él trabajó un sobrino del prefecto Jairala.
En obras de vialidad como las hechas en El Empalme, Daule o Simón Bolívar, la Prefectura ha invertido $ 220 millones en la primera y la actual gestión de Jairala, del 2009 a noviembre del 2017, según el Servicio de Contratación Pública, Sercop.
Esto significa el 61 % del total de la inversión ($ 358 millones), según el Sercop. El 4,7 % ($ 20,2 millones) se destinó a lo social (salud, educación, deporte y auspicios a equipos de fútbol, arte, cultura, ambiente o centros de equinoterapia). Mientras, el 6,4 % ($ 27,3 millones) se dedicó a publicidad, promoción y comunicación de las actividades de la entidad.
“La Prefectura del Guayas en la historia nunca tuvo o nunca hizo tanta obra pública como la que ha hecho en mi periodo”, dice con orgullo Jairala y explica la importancia de una carretera o camino vecinal: “Hay un ahorro de tiempo extraordinario, se impulsa el desarrollo agrícola, hay más seguridad”.
Pero así como hay obras que agradecen los guayasenses, hay otras que las critican por su demora o porque las consideran incompletas o mal hechas.
Esto último ocurre en la parroquia Valle de la Virgen, de Pedro Carbo, con la rehabilitación de la vía Pedro Carbo-Valle de la Virgen, de 10 km, a cargo de Asoglobal S.A. por $ 1,6 millones y 150 días de plazo.
En junio del 2012 la entregaron, pero seis meses después se destruyó, denuncia Alfonso Velasco, presidente del gobierno parroquial Valle de la Virgen, quien cuenta que, tras varios reclamos, personal de la Prefectura verificó los trabajos y detectó que no pusieron la base ni la subbase. Con ese informe, en el 2014, Velasco llegó a la Contraloría, denunció la obra y pidió su reconstrucción.
Hicieron paros y reclamos hasta que la contratista se comprometió a reconstruir la vía. Sin embargo, solo reconstruyeron unos 6 km, dice. Los restantes 4 km tienen baches y hundimientos. Los vehículos circulan lento y en zigzag para esquivar los hoyos más profundos.
No terminaron la reconstrucción, según explica el dirigente, debido al invierno. “Dijeron que iban a continuar en el siguiente verano, cosa que no sucedió. Ya el siguiente año la garantía –de dos años– feneció. Hemos insistido a la Prefectura para que nos haga el debido mantenimiento y bacheo, pero hasta la actualidad no lo hemos conseguido”, critica Velasco.
Hay otras obras que se contrataron, pero aún no se entregan. En el recinto San Pedro, de Pedro Carbo, los habitantes llevan más de dos años a la espera de una represa desarmable en el río Villao. Esta obra fue contratada el 15 de julio de 2015 por $ 394.418 y con plazo de 6 meses a partir de la entrega del 50 % de anticipo, que fue depositado seis días después. Pero esta obra aún no culmina.
El contratista es Ralmac S.A., de la que es accionista Guillermo Montalván Navia, hijo de Guillermo Montalván Murillo, quien está vinculado con cinco empresas que han recibido de la Prefectura 29 contratos por $ 18,9 millones. Él figuró también como socio de Javier Jairala, hermano del prefecto, en una empresa offshore.
En el sitio se observa el río Villao. En la orilla derecha está aplanado el camino que, según moradores, trazó una retroexcavadora hace más de un año. “Era para bajar el material que usarían para construir la represa”, comenta Flabio Holguín, presidente del Comité Promejoras de San Pedro.
Pablo Díaz, subdirector de Fiscalización de la Prefectura, sostiene que hay un 40 % de avance por la limpieza que hizo la contratista en el lecho del río, a lo largo de unos 4 kilómetros, en agosto del año pasado.
Nicanor Moscoso, director de Riego, Drenaje y Dragas del Gobierno Provincial, justifica el retraso de la obra porque se tuvo que realizar un rediseño de los estudios (aprobado a mediados del 2016) y por la oposición de un grupo de pobladores del recinto, quienes en diciembre del 2016 firmaron un compromiso para recibir la obra. El invierno también les imposibilitó trabajar en el sitio, agrega el funcionario.
A fines de enero, la contratista tramitaba un excedente (por el resideño) en un contrato complementario por $ 80.000. La obra se entregaría, según las estimaciones de Moscoso, a mediados de este año.
En Pedro Carbo también reclaman la construcción de dos puentes (sobre los ríos Villao y Vijama, que los suele dejar incomunicados en invierno), viaductos supuestamente ofrecidos por el prefecto en campaña. “Nos dijo (Jairala) que nos iba a hacer los dos, que eso era rápido. Nosotros le dijimos que más que sea nos haga primero uno, y ya mismo se va y no hizo ninguno”, reprocha Holguín, dirigente del recinto.
Otra vía que reclaman su arreglo es la Bucay-La Esperanza, de 6,2 km, en el límite con la provincia, la que fue rehabilitada en el 2011 por el contratista Hugo René Luna. “El tramo hacia El Limón se dañó enseguidita, fue lastrado y pavimentado, pero finito, como un lamidito”, dice Dayse Guamuche, moradora del sector.
Y la queja se repite en la vía Samborondón-Salitre, de 19 km, rehabilitada por $ 3,4 millones a cargo de la contratista Oceanegsa. “¿Que por qué está llena de baches?, porque está mal hecha”, dice Roberto Saltos, mientras juega un partido de naipes al pie de la vía.
Fuente: https://www.eluniverso.com/noticias/2018/03/06/nota/6653734/vialidad-guayas-suma-obras-buenas-malas-e-incompletas

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